3.3.10

"Reflexiones" de un viejo dinosaurio sobre los libros y la escritura


¿Que representa para ustedes un libro?

No me vengan con apantallamientos pseudo intelectuales: "o sea goei, yo crecí a la sombra de los libros, mis primeros maestros fueron Sartre y Kant". "Mi librero era como un árbol de ricos frutos, eso constituye la sabiduría y no otra cosa". Mamadas.

Un libro, finalmente, es un modo de acceso a un conocimiento. Cuando nos hablan de "un libro", la primera imagen mental que se genera es la de ese objeto encuadernado, con tapas de cartón blando o duro, y delgadas láminas de celulosa sobre las que se imprimen caracteres más o menos incomprensibles de acuerdo al grado de idiotez del posible lector. Muchos beneficios se le atribuyen al libro; el principal, para mí, es que sirve para almacenar de un modo más o menos confiable los conocimientos de la humanidad. Una gran memoria colectiva (lo cual es también un arma de doble filo, pero eso es otro asunto).

Por otra parte, en la actualidad tenemos los internetz. Fuente de amplísima sabiduría, conocimiento, lulz, idioteces y porno (no necesariamente en ese orden). Es un medio eminentemente visual, como la televisión, pero a diferencia de ésta, aquí puedes buscar lo que se te antoje, mientras tengas una velocidad de conexión medianamente buena y un módem aceptable (si, ya sé que eso en este país es un mito). Y entre otras cosas, encuentras libros.

Uno de mis autores predilectos de toda la vida (lo comencé a leer hace más de 10 años y se volvió un favorito en automático) es Isaac Asimov (si no conocen a Asimov, tírense a un pozo, pelagatos ignorantes). Mi interés por todo lo que tuviera que ver con ciencia ficción escrita (algo que propició el cine, en primer lugar) me llevó a conocer la que ha sido galardonada con el premio Hugo como "la mejor saga de ciencia ficción de todos los tiempos." Estoy hablando, obviamente, de Fundación.

En el libro intitulado "Preludio a la Fundación", donde se narran las aventuras de un joven Hari Seldon en Trantor, capital del imperio galáctico, ocurre la siguiente escena:

—¡El Libro! Cierto, hay un libro. Veámoslo.
Seldon se lo pasó y Dors lo miró pensativa.

—Puede que no nos sirva, Hari. No parece que vaya a encajar en ningún proyector conocido. O sea, que no tendrás más remedio que pedir un proyector mycogenio y querrán saber para qué lo quieres. Entonces, descubrirán que tienes el Libro y te lo quitarán.
—Si tus suposiciones fueran correctas —sonrió Seldon—, tu conclusión sería irrebatible, pero resulta que éste no es el tipo de libro que piensas. No es para ser proyectado. Está impreso en sus páginas, y las mismas se van volviendo. Gota de Lluvia Cuarenta y Tres me lo fue explicando.
—¡Un libro impreso! —Era difícil decir si Dors estaba impresionada o divertida—. ¡Pero si esto es de la Edad de la Piedra!
—Pre-imperial, aunque no del todo. ¿Has visto alguna vez un libro impreso?
—¿Considerando que soy una historiadora? Pues claro, Hari.

—Ya. ¿Pero como éste?

Entregó el libro a Dors y ésta, sonriendo, lo abrió; luego, volvió la página, después, pasó otras.

—¡Si está en blanco! —exclamó.

Parece estarlo. Los mycogenios son obcecadamente primitivistas, aunque no en todo. No ponen objeciones a servirse de la tecnología moderna para modificar lo que les convenga. ¿Quién sabe?

—Puede que sí, Hari, pero no comprendo lo que me estás diciendo.

—Las páginas no están en blanco, sino cubiertas de microimpresión. Ven, dámelo. Si aprieto esta plaquita que hay en el borde interior de la cubierta... ¡observa!

Al instante, la página por donde el libro estaba abierto se llenó de líneas impresas que se movían hacia arriba con lentitud.

—Puedes ajustar la velocidad del movimiento ascendente para que se adapte a tu ritmo de lectura torciendo ligeramente la plaquita a un lado o al otro —explicó Seldon—. Cuando las líneas llegan al borde superior, es decir, cuando tú llegues a tu última línea, vuelven a bajar y se detienen. Entonces, pasas a la página siguiente y continúas.

—¿De dónde sale la energía que hace todo esto?

—Lleva incluida una batería de microfusión que dura el tiempo que el libro dure.

—Entonces, cuando se acaba...

—Te deshaces del libro, que a lo mejor te reclaman antes de que se agote, por lo mucho que se utiliza, y te dan otro ejemplar. Nunca se cambia la batería.

Dors cogió el libro por segunda vez y lo miró por todos lados.

—Debo confesar que nunca había oído hablar de un libro como éste —dijo ella.

—Ni yo. En general, la Galaxia ha avanzado tanto en tecnología visual, que olvidó esa posibilidad.

—Esto es visual.

—Sí, pero no con efectos ortodoxos. Este tipo de libro tiene sus ventajas. Encierra mucho más de lo que suele contener un libro visual corriente.

¿Les suena familiar? Si no les suena, debería:


¿Cuánto tiempo creen que les quede de vida a los libros impresos?

Vamos a hacer un poco de historia.

Sumeria, 3300 A.C.
-¡No mames, grandísimo cabrón, otra vez se te olvidó llevar las cuentas de las vacas! ¡Cuando el jefe se entere, te va a meter un palo por el ano (literalmente)!
-No seas pendejo; mira, acabo de inventar un sistema para llevar la cuenta perfectamente: en este pedazo de barro húmedo (sin albur, puerco) voy marcando cuántas vacas quedan. Así sabremos si nos robaron o no. Cuando el barro se seque, tendré el registro completo.
-Ah, chingá; ¿y a poco le entiendes a ese pinche desmadre?
-Claro que le entiendo, wey; y que Ishtar, la que está bien buenota, me ampare desde su trono celestial si logro mi idea: hacer un sistema completo que represente nuestras voces.
-Huevos, puto; no le veo futuro a tus ideas...

Egipto, 2600 A.C.
-No seas cabrón, aquí no hay modo de llevar registros. Nomás hay pura pinche arena. Y el lodo ese junto al río no sirve para hacer tablillas.
-Pues estoy desarrollando un nuevo método para tener donde escribir: mira, esto lo obtengo de la planta esa del papiro. Cuando se seca puedes escribir sobre esta fibra con estos fluidos de color negro.
-¿Estás idiota? Ve tu chingadera: delgada, frágil, con cualquier madre se quema y se ve que te tardas un chingo en dejar el papiro de ese modo... no, no mames, eso no va a aguantar. Mejor mando gente a buscar arcilla.

Pérgamo, 500 A.C.
-Estos pinches culeros de Alejandría ya no nos quieren mandar papiro. Quesque somos su "competencia intelectual" y nos van a dejar echos mierda. Mamadas.
-Tranquilo... mira, con esto les vamos a partir la madre: esto es piel de animal desecada, es más resistente que el papiro y absorbe igual de bien la tinta... tinta creada para eso, claro.
-¿Y vamos a escribir en pieles de animales? Que pinche asco, la verdad. No, mejor voy a ver si puedo conseguir papiro por otro lado.

Alemania, 1450
-Ya me cansé de repetir y copiar este cochino texto 1000 8000 veces. Se lo dejaría a mis pinches criados si no fueran tan ignorantes.
-Ya no va a haber necesidad de eso. Mira ésto: es un plancha en la que se pone el texto, le embarras tinta encima y la comprimes contra esta lámina que, por cierto, se le llama papel. Llevan siglos haciéndolo en China y es menos pesado que el pergamino.
-Uta, que hueva. Mejor lo sigo haciendo a mano, en lugar de estar tallando la pinche plaquita esa en madera...
-Pero se está perfeccionando. ¿Te acuerdas de Johannes, el borrachote hijo de Friele? Bueno, se compró una prensa de vino y le puso letras móviles fundidas... el texto se podrá cambiar las veces que quieras. Será rapidísimo hacer copias de libros. La tecnología avanza a pasos agigantados, muchacho.
-Meh, yo creo que Johannes nomás te hizo pendejo y se compró la prensa para poder emborracharse a gusto.

Aztlanland, 2010
-Wey, no digas pendejadas, los libros, nunca, nunca van a desaparecer... mira, no hay un mejor soporte, lo digital es demasiado volátil, eso del internet no va a pegar...

Si, es cierto: los libros, como nos dan esa ilusión seguridad que sólo la "materialidad" proporciona, nunca serán sustituidos. Ahí está el ejemplo de la biblioteca de Alejandría, joya del saber antiguo que se conserva hasta nuestros... wait.

LOL A DUDE ON FIRE. Por cierto, esto también les sucede a los libros, ¿eh?

Ya sé, los libros huelen bonito, tienen mil usos distintos (pisapapeles, calzas, tabiques, etc), comprarlos da emoción y muchas cosas más. Pero se olvidan de un hecho fundamental: son importantes PARA NOSOTROS. Para nuestros nietos ya no lo serán tanto (bueno, mis nietos en todo caso, ya que son gente horrible y dudo que alguien se anime a procrear con ustedes). Comparen el número de horas que pasan frente al XBox y la computadora con la cantidad de horas que pasaban ustedes frente a dichos aparatos. De hecho, para ustedes no existían; quizá por eso son treintones con vidas bolonias y ñoñas o ventieañeros con cerebro de ectoplasma. El niño promedio es Timmy Turner:


O sea, un niño hiperactivo, medio idiota, que dedica 5687 horas de 24 diarias a jugar videojuegos y estar frente a la computadora. ¿Realmente creen que pueda sentarse tranquilamente a leer un libro? Un libro de los viejitos, de papel, algo que no tenga pantalla...

Eso sin mencionar otra de las grandes ventajas del libro electrónico: el ahorro de espacio. Somos 6700 millones. Las viviendas mínimas tienen entre 30 y 40 m2 de superficie, y eso de este lado del mundo. En Japón son aún más pequeñas. ¿Dónde hay espacio para almacenar libros? En el soporte electrónico, por supuesto. Entre otras muchas ventajas logísticas que no pienso enumerarlas, ya que retener su atención por más de 5 minutos sin insultarlos es casi imposible.

Ya sé, me estaré ganando el desprecio infinito de los defensores de los libros impresos al decir esto. No me importa, ya veremos que pasa en unas dos o tres generaciones (si ustedes están vivos para entonces, yo si pienso estarlo porque viviré mínimo 200 años). Y ojo, no estoy diciendo que los libros desaparecerán, solamente su formato impreso actual.

No sé ustedes, pero yo si estoy emocionado por ser testigo de una revolución cultural de este tamaño. Claro, es posible que esté equivocado, pero también es posible que no lo esté. Además, observen en la breve y seriesísima reseña histórica que hice arriba, que cada vez que hubo un cambio de soporte para los libros se multiplicó exponencialmente la cantidad de los mismos que era accesible a la gente. Pienso estar pendiente a ver que sucede.

Por el momento, espero los alegatos a favor del libro impreso. Será divertido leerlos... desde un soporte digital.

P.D. Para los dos lectores a los que les importa: mi ausencia no se debió a otra cosa mas que exceso de trabajo. Pronto andaré por sus rumbos leyendo y comentando y así. Ah, y ahora contesté comentarios a tiempo: grasias a la birgensita okurrio el milagro. Yeah.

Actualización a la hora: Olvidé mencionar algo fundamental, y me doy cuenta con los comentarios que están llegando. Los soportes digitales actuales no van a quedarse así. Se perfeccionarán, y mucho; el kindle ya es un ejemplo de libro electrónico que no cansa tanto la vista como una pantallita normal. Y sí, yo también soy fanático de los libros impresos y como han mencionado, estoy dispuesto a morir solo, viejo y abandonado en mi biblioteca. O vender alguno de vez en cuando y ser inmensamente millonario como coleccionista de antigüedades... a los 90 años. La vida es injusta, snif.